#Equitat de Gènere
Camin@, un año acompañando el talento femenino en la auditoría
La primera edición del programa de mentoring del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya cierra con valoraciones unánimemente positivas y una conclusión clara: “el sector necesita estos espacios”.
La profesión auditora es exigente, técnicamente rigurosa, y todavía hoy, escasamente equilibrada en relación con la equidad de género en sus niveles de responsabilidad más elevados. Las mujeres representan una parte significativa del talento que accede a la profesión, pero su presencia se diluye conforme se asciende en la jerarquía. Esta paradoja -talento que entra, pero no siempre llega- ha motivado que la Comisión de Equidad de Género del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya(CCJCC) pusiera en marcha, en el otoño de 2024, el programa Camin@.
Qué es Camin@ y cómo funciona
Camin@ es un programa de mentoring estructurado, enmarcado en el Plan de actuación del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE) para promover la equidad de género en el sector. Va dirigido a mujeres auditoras con al menos ocho años de experiencia y potencial de desarrollo hacia posiciones de mayor responsabilidad. Cada mentorizada participante trabaja en sesiones individuales con una socia de firma -su mentora-, que aporta experiencia acreditada y en la mayoría de los casos, formación específica en procesos de acompañamiento.
La edición 2024/25 se ha desarrollado entre octubre de 2024 y julio de 2025, con un itinerario de seis reuniones. La primera sesión establece el punto de partida y las expectativas; las intermedias construyen la hoja de ruta y hacen seguimiento del plan de acción; la última evalúa los progresos y define compromisos de futuro. La metodología es deliberadamente flexible; cada mentora adapta el enfoque a las necesidades de su mentorizada, apoyándose en un diccionario de herramientas que incluye recursos para trabajar la autoevaluación, la superación de barreras, los objetivos y la resiliencia.
La encuesta: diez voces, un diagnóstico
Al cierre del programa, el CCJCC recogió la valoración de diez de las participantes a través de una entrevista estructurada en quince preguntas, organizadas en cuatro bloques: experiencia general, beneficios percibidos, propuestas de mejora y mirada al futuro. Los resultados son elocuentes.
La experiencia ha sido positiva para todas.
Sin excepción, las diez metorizadas que ha participado en la encuesta, califican su paso por el programa de forma favorable. Los términos más repetidos son enriquecedora, positiva y satisfactoria. Las motivaciones de inscripción convergen en tres necesidades: orientación de alguien con más recorrido en el mismo entorno, un espacio de reflexión que el día a día no ofrece, y referentes femeninos de los que aprender.
El valor más citado es la claridad.
Más de dos tercios de las participantes en la encuesta, señalan haber salido del programa con una visión más nítida de su trayectoria: dónde están, hacia dónde quieren ir y qué necesitan trabajar en el futuro. Junto a ello, el aumento de la autoconfianza es el segundo beneficio más mencionado. Una participante lo resume con precisión: “Me llevo no solo aprendizajes concretos, sino también una red de apoyo y una visión más optimista de lo que puedo aportar como mujer auditora.”
Las barreras suelen ser internas.
Al explorar los obstáculos al desarrollo profesional, la mayoría identifica frenos vinculados a la autopercepción (tendencia a infravalorarse, síndrome de la impostora, escasa visibilidad de los propios logros, etc.), más que a factores externos. La mentoría actúa precisamente como espejo que permite nombrar y trabajar esas barreras. En palabras de una de las participantes: “Te hace ver que en muchas ocasiones somos nosotras mismas las que nos ponemos el listón demasiado alto.”.
El impacto en liderazgo es gradual pero real.
Las mejoras en habilidades de liderazgo son cualitativas antes que cuantitativas: delegación más consciente, comunicación más empática con los equipos, mayor seguridad en reuniones con clientes. En algún caso el impacto ha sido tangible e inmediato: una participante ha negociado un plan de carrera personalizado dentro de su firma como resultado directo del trabajo realizado durante el programa.
La metodología flexible, bien valorada con matices.
La libertad en el diseño de las sesiones es percibida como una fortaleza, pues permite adaptar el proceso a cada situación. Sin embargo, varias participantes sugieren que una guía orientativa de contenidos podría ayudar a no dejar pasar aspectos importantes que no surgen de forma espontánea.
Qué mejorar en próximas ediciones
Las propuestas de mejora son constructivas y apuntan en tres direcciones:
- Incorporar algún espacio grupal o de networking entre mentorizadas. Seis de las diez encuestadas lo valorarían, señalando que compartir experiencias con otras profesionales en situación similar añadiría valor y ampliaría la red de apoyo.
- Ajustar el calendario para que el programa no coincida con los meses de mayor carga de trabajo (el cierre de campaña, habitualmente entre abril y junio). Concentrarlo entre septiembre y enero se plantea como alternativa.
- Añadir contenidos formativos sobre temas concretos -conciliación, visibilidad profesional, gestión del estrés- que complementen la mentoría individual.
Una comunidad que continúe
El 100% de las participantes recomendaría el programa Camin@ a otras colegas, y la mayoría ve utilidad en crear alguna forma de seguimiento posterior al programa: encuentros periódicos, formato Alumni, o un canal informal de intercambio. La idea que subyace es que el valor de la red construida no debe agotarse con el fin del proceso formal.
Reflexión final
Camin@ no es solo un programa de mentoring: es una apuesta institucional para que el talento femenino no se pierda por el camino. Los resultados de esta primera edición demuestran que hay demanda, que el formato funciona y que el impacto -aunque a veces difícil de medir en el corto plazo- es real y significativo para quienes participan.
El CCJCC continuará impulsando esta iniciativa como parte de su compromiso con la equidad en la profesión auditora. Porque construir una profesión más equitativa no es solo una cuestión de justicia: es también una condición para que el sector sea más sólido, más diverso y más capaz de afrontar los retos que tiene por delante.



